La Rosaleda respondió una semana más a pesar de las condiciones climatológicas y el contexto deportivo en que se encuentra el Málaga. Las gradas del templo boquerón mostraron una gran imagen, no muy lejos de la capacidad total, a pesar de que el recuento total cayó hasta los 27.935 asistentes en el encuentro contra la Real Sociedad. El peor dato de la campaña, pero loable en la tesitura en la que se disputó el encuentro.
En concreto, el indicativo se sitúa por debajo de las 28.167 personas que presenciaron el encuentro contra el Espanyol en Martiricos. En esta ocasión, no obstante, el dato se ve especialmente condicionado por el tiempo, tras una jornada de intensas lluvias y circunstancias meteorológicas adversas. Aun con ello, en relación a la capacidad máxima del estadio, el guarismo conserva uno de los mejores porcentajes promedios de toda la Primera División, incluso en un arranque especialmente negativo.
La realidad es que el inicio liguero no ilusiona. Los boquerones no han ganado en lo que va de curso. La clasificación tampoco engancha, ya que el cuadro blanquiazul continúa colista. Ninguno de estos factores, sin embargo, ha tenido una especial incidencia en la asistencia al estadio, que, no obstante, también ha percibido este domingo la poca presencia de aficionados visitantes.
Tras este encuentro el Málaga, no volverá a jugar como local hasta el 7 de noviembre, en un encuentro ante el Real Racing Club de Santander a las 14.00 horas. Hasta entonces, el cuadro dirigido por Juanfran Funes disputará dos encuentros ligueros y uno copero fuera de su feudo.
Estas serán las visitas a Mendizorroza y a La Cartuja, para enfrentarse al Deportivo Alavés y al Betis respectivamente. Entre estos partidos tocará la primera ronda de la Copa del Rey, en la que los malagueños se irán a Ciudad Real para jugar ante el Sporting de Alcázar.
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